

3 de febrero de 2010
¿Qué más?
Obama: "duplicar exportaciones en cinco años"
Luis Fernando de la Calle Pardo*
El posible cambio de política a favor de las exportaciones es una oportunidad para el país
El informe de gobierno de Barack Obama ha recibido mucha atención al cumplirse el primer aniversario del mandato. Sin embargo, no se ha reflexionado sobre el párrafo más sorpresivo del discurso, ni sobre sus consecuencias, en particular para México: Obama señaló a las exportaciones no sólo como un pilar del crecimiento, sino como el más importante, en la creación de empleos y la recuperación sostenida:
"Necesitamos exportar más nuestros bienes. Porque entre más produzcamos y vendamos a otros países, tendremos más empleos aquí en Estados Unidos. Nos fijamos un nuevo objetivo: duplicar nuestras exportaciones en los próximos cinco años... Para lograrlo, estamos lanzando la 'Iniciativa Nacional de Exportación'... Tenemos que buscar nuevos mercados de manera agresiva, como lo hacen nuestros competidores. Si Estados Unidos permanence como observador mientras otros países firman tratados de libre comercio, perderemos la oportunidad de crear empleos aquí... Es por eso que seguiremos dando forma al acuerdo de Doha para abrir mercados globales y por eso que profundizaremos nuestras relaciones comerciales con Asia y socios claves como Corea del Sur, Panamá y Colombia."
Este párrafo, aislado en un mar discursivo sobre el sector salud, divisions políticas internas y aún críticas a su Suprema Corte, implica un cambio de diagnóstico y posiblemente de política económica y política política. Reconoce la inevitabilidad de la reducción estructural de su déficit de cuenta corriente y que es mejor lograrlo a través de mayores exportaciones que por medio de menor consumo e inversión. Implica potencialmente un giro radical en la política comercial hacia una posición ofensiva, en búsqueda de mercados y no solo defensiva. Contradice su postura durante las campañas primarias. Enfrenta la ortodoxia del partido Demócrata contraria al comercio internacional: en ese momento, ni el vicepresidente Biden ni Nancy Pelosi se pusieron de pie y sólo lo aplaudieron tibiamente.
Si el cambio de que habla Obama a favor de las exportaciones se cristalizafalta ver si es realpodría convertirse en catalizador para su presidencia. El precedente más claro es cuando en 1993 Bill Clinton decide enfrentar a los grupos de interés de su partido y logra la aprobación del TLCAN. Sin un tal enfrentamiento no es pensable que Obama pueda avanzar en las grandes reformas que requieren apoyo bipartidista: salud, cambio climático, arquitectura financiera.
Para el país, el cambio de política a favor de las exportaciones es una oportunidad que no debe despreciarse: Estados Unidos difícilmente incrementará sus exportaciones a 2.5 billones de dólares al año (que require crezcan a 15 por ciento anual), sin la participación de México y los trabajadores mexicanos. Para ello es menester imaginar la transformación de América del Norte en una región exportadora neta y ya no tanto ser el mercado de destino que ha servido a acelerar el motor de las economías asiáticas.
Hay que convencer a los consejos de administración de las empresas y al propio gobierno de Obama que, juntos, México y Estados Unidos son más competitivos. Que la crisis provoca la reducción del tamaño relativo del sector financiero y el regreso de la industria. Que esta reindustrialización debe ser regional: Estados Unidos y Canadá aportan marcas, tecnología, sistemas de ingeniería, esquemas de distribución, partes de alto valor agregado, mientras que México contribuye con alta productividad laboral, número creciente de ingenieros, probada manufactura de excelencia y competitividad de costos.
Hay que convencerlos de que la transferencia de plantas a Méxicoen especial medianas proveedorascontribuye a la reindustrialización del Medio Oeste y Ontario y al renacimiento de los electrónicos en California y el sur de Estados Unidos y que la mejor manera de competir exitosamente en la exportación pecuaria a todo el mundo es a través de México.
No obstante, el convencimiento más difícil está en casa: hay que convencerse de la posibilidad de hacerlo y lograr las reformas que aceleren el proceso de reindustrialización regional a través de mejoras en infraestructura, educación y una política comercial de apertura definitiva.
El cambio potencial hacia una América del Norte exportadora es una oportunidad, quizá irrepetible, para el desarrollo: implica la auténtica globalización y diversificación de la economía (el objetivo es conquistar todos los mercados del mundo), aprovecha las condiciones del necesario menor déficit de cuenta corriente de Estados Unidos y la depreciación relativa del dólar con respecto a otras monedas.
El proceso de cambio ya ha empezado, pero es necesario darle un impulse mayor: en el mes de noviembre la participación de las exportaciones mexicanas en Estados Unidos pasó de 10.5 a 12 por ciento cerca del máximo histórico de 2000; es probable que México desplace a Canadá como segundo proveedor de Estados Unidos en un par de años. Las principales armadoras de vehículos de transporte expanden sus operaciones en el país para exportar al mundo, como sucede en el sector industrial de la aviación, al tiempo que el dinamismo regresa a las exportaciones de electrónicos, las más significativas del país.
La política comercial de México puede dar un empuje y una clara señal de compromiso con el proceso si se logra avanzar en la negociación del tratado de libre comercio con Brasil, si se impulsa una ambiciosa agenda transpacífica en APEC y se continúa con la apertura unilateral de disminución de aranceles de nación más favorecida y la simplificación de operaciones aduaneras.
El éxito de las exportaciones de Estados Unidos depende en parte de la posibilidad de exportar a cinco mercados: China, Alemania, Japón, Brasil y la India. México cuenta con acceso privilegiado a dos de ellos, puede conseguirlo a un tercero, Brasil, donde la preferencias tendrían un alto valor de mercado y puede poner en la mesa de APEC la aperture comercial total, sobre todo de China.
En la próxima semana, en ocasión de la visita a México de Ron Kirk, Representante Comercial de Estados Unidos, podría empezar a plantearse una agenda para la exportación conjunta al resto del mundo.
* El autor es socio de de la Calle, Madrazo, Mancera SC
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